---
canonical_url: "https://anticensura.com/contenido/545/del-poeta-cubano-victor-rodriguez-nunez"
title: "DEL POETA CUBANO VICTOR RODRIGUEZ NUÑEZ"
article_type: "Article"
main_image: "https://anticensura.com/download/multimedia.normal.bd0d512137e1cf7a.3132303070782d566963746f725f6e6f726d616c2e6a7067.jpg"
date_published: "2021-08-06T11:58:00-03:00"
date_modified: "2021-08-06T12:00:34-03:00"
category_name: "ARTE Y CULTURA - POESIA"
category_url: "https://anticensura.com/categoria/7/poesia"
---

# DEL POETA CUBANO VICTOR RODRIGUEZ NUÑEZ

![1200px-Victor](/download/multimedia.normal.bd0d512137e1cf7a.3132303070782d566963746f725f6e6f726d616c2e6a7067.jpg)

Donde los elementos nunca ofenden  
de Víctor Rodríguez Núñez | Inéditos[es torpe la belleza como dios]

en tu nombre doy pan a las palomas  
el viejo que juega con su velero  
no me va a dispensar este alboroto  
aprovecha y vuela el patinador  
con los brazos atados a la espalda  
como françois villon rumbo al patíbulo

el polvo del jardin des tuileries  
la asfixia de mi madre todo es bello  
aunque saliera el sol  
para la ruina del romanticismo  
y vaciaran las entrañas del invernadero  
con un truco realista

la luz no puede borrar la tristeza  
y todos se fotografían en un recodo  
aunque la lluvia lo desordenara  
lo hiciera sentimiento  
nadie quiere plantarlo en la memoria  
donde los elementos nunca ofenden

el pan mohoso para las palomas  
neoclásicas que viven en las urnas  
y solo se posan en las estatuas  
el pan de los domingos  
que las zozobras ganan a los patos  
la bolsa de pan duro que no será tojosa

tengo más disciplina que un peral  
que cumple su condena  
en la luz del jardin du luxembourg  
haría un buen trabajo de girasol maduro  
cualquier metal donde pulse el verano  
una rata almizclera una bayoya

es torpe la belleza como dios  
no la puedes soltar en ningún sitio  
y menos aquí donde todo rima

el círculo que custodia el otoño  
bajo un sol mercurial  
de donde cae la primera hoja del vacío

[noche pegada al cielo de la boca]

hoy me dejas sin muerte  
te perdono porque quieres estar  
dentro de la palabra columbario  
las madres que se niegan a morir te rodean  
es una multitud pero se funden  
y solo quedan seis en la marmita

se ponen a cantar con un hilo de fuego  
que duplica la plata de los tigres  
hay que ajustar cuentas con la alquimista  
la briosa segadora universal  
una madre no es trigo ni maíz  
¿quién le da entonces el pecho al vacío?

ya sabes que me escondo belleza sin aliento  
donde mi madre no me pueda ver  
reflejado en su ojo de cristal  
en este ballet ruso de parís  
donde todo hace puntas  
 y nada está de duelo

es triste ser un hijo si no hay madre  
en su sillón erguida como esfinge  
si fuera un hecho y con positivismo  
un día despertaras sin la muerte  
todo se trenzaría de una forma  
en que no hubiera que contar cocuyos

¿de quién es esa voz  
que promete esperarme en una isla?  
el sueño habla en su nombre  
alma frita en aceite de bodega  
noche pegada al cielo de la boca  
sin saber qué hacer con el corazón

¿san lázaro no te va a proteger?  
¿esas aguas benditas que se pudren  
en las botellas de ciego montero?  
¿serán solo mis lágrimas  
de tenerte muy lejos junto a mí?  
¿este poema huérfano de fondo?

[el café se atempera con los gritos]

en el café danton arrinconado  
por la obscura certeza  
de que este instante nunca va a pasar  
escribo en el cristal que deja verlo todo  
con su lluvia interior  
sus razones empolvadas de azúcar

cuando se puede un café vienés  
y mejor aun cuando no se puede  
fuerte como mesera que sabe hacer las cosas  
y no se mueve en vano  
bajas la guardia frente al capital  
dejas de consumir menos empleo

la mesa de café donde el espacio  
se disuelve como un terrón de luz  
y el viento trae babas de león  
aunque se enrede al cabo con las torres  
ojalá vuelva a caer una pluma  
una miga de pan una caricia

con el alma caliente  
veo pasar tres veces la cordura  
con sus nalgas azules en cadencia  
sus pechos cruzados por el delirio  
también a los absortos en política  
que dejarían la muerte para un sábado

el café se atempera con los gritos  
lejísimos de nada tropicales  
se pierde más de un euro de silencio  
pasan ruidos en llamas  
la taza rechina como rueda de carreta  
que se ha parado en firme

y miro a ver quién soy  
aquí lo que no importa es el café  
un no sé qué que evoca no sé cómo  
sino ponerse a salvo de ese viento  
que hace girar los versos desmadrados  
y te los echa en cara

* Estos poemas pertenecen al libro inédito parís es una madre que agoniza.

Víctor Rodríguez Núñez / La Habana, Cuba, 1955. Poeta, periodista, crítico, traductor y catedrático. Ha publicado dieciséis libros de poesía, entre los más recientes: despegue (Premio Fundación Loewe, Visor, 2016), el cuaderno de la rata almizclera (Buenos Aires Poetry, 2017) y enseguida [o la gota de sangre en el nivel] (RIL-Ærea, 2018). Su obra ha sido traducida a más de diez idiomas. Durante la década de 1980 fue redactor y jefe de redacción de la prestigiosa revista cultural cubana El caimán barbudo.

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
